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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008. Llévame donde estés."Despedida" Shakira
Florentino Ariza lo escuchó sin pestañear. Luego miró por las ventanas el círculo completo del cuadrante de la rosa náutica, el horizonte nítido, el cielo de diciembre sin una sola nube, las aguas navegables hasta siempre, y dijo: -Sigamos derecho, derecho, derecho, otra vez hasta La Dorada. Fermina Daza se estremeció, porque reconoció la antigua voz iluminada por la gracia del Espíritu Santo, y miró al capitán: él era el destino. Pero el capitán no la vio, porque estaba anonadado por el tremendo poder de inspiración de Florentino Ariza. -¿Lo dice en serio? –le preguntó. -Desde que nací –dijo Florentino Ariza-, no he dicho una sola cosa que no sea en serio. El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites. -¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? –le preguntó. Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses, y once días con sus noches. -Toda la vida –dijo.
“El amor en los tiempos del cólera” Gabriel García Márquez
Su mirada, la mía![]() Nació cuando la República daba sus últimos coletazos; de ahí, tal vez, sus ideales de “izquierdoso”, como a él le gustaba definirse, y que no abandonaría hasta su muerte. Creció en plena Guerra Civil y posguerra, se formó en la Dictadura y su madurez la vivió en Democracia. Era el séptimo de ocho hermanos, cuatro hembras y cuatro machos. Pronto conoció el hambre, la miseria y el mal que algunos hombres llevan dentro. Su padre falleció siendo él muy joven, a manos de uno que se hacía llamar “protector de la ley y el orden”. Esto provocó su salida del colegio y que pronto se pusiera a trabajar. Buscaría poco, porque rápidamente encontaría un trabajo que le duraría hasta los últimos años de su vida. Fue la misma empresa donde su padre trabajara y donde lo hicieran dos de sus hermanos. Se casó, como todos en aquellos años, con la novia de toda la vida y tuvo dos hijas. Yo lo conocí un veinticinco de Diciembre, pero no sería hasta pasados un par de años, cuando tomara conciencia de quien era y lo que iba a significar en mi vida. Alto, delgado, piel morena, pelo negro y con entradas, que se acrecentarían con el paso de los años; ojos oscuros, buena mirada, cejas prominentes y barba fuerte que tenía que afeitar a diario. Guapo y con buen porte. Decían que se parecía al actor español Manuel Luna. Vivía con los tiempos que corrían, pero en algunas cosas seguía anclado, era duro a ciertos cambios. Nunca utilizó gel para bañarse, ni se afeitó con máquina eléctrica. Jabón de La Toja en barrita, una brocha y una cuchilla de afeitar (de las que tenias que colocar a rosca en la maquinilla) y para la ducha, jabón. Él me hizo un recorrido por sus cantantes y canciones, sus mitos e ideales, su forma de ver la vida y vivirla. El himno de Cataluña (Els Segadors), El abuelo fue picador, La Internacional…Antonio Mairena, Fosforito, Turronero, el Cabrero, Rosa León, Serrat…Fidel Castro, Che Guevara, Rusia, el puño izquierdo en alto, los mítines del partido comunista, la lucha de las asociaciones vecinales…el fútbol, era capaz de decir de corrido y sin equivocarse, la alineación del Real Madrid de los años sesenta y setenta. Ateo convencido, tan sólo dos veces lo vi dentro de una iglesia. Era costumbre que en bodas, bautizos y comuniones yo le hiciera compañía en la calle, esperando a que terminaran dentro para podernos ir a la comilona. Algunos de esos mitos caerían con el paso de los años, pero no he conocido a nadie que defendiera sus ideas como él lo hizo. Pocas veces le vi en la cara tal relajación, como aquel día que anunciaron que “el cabrón”, como él solía llamarlo, había fallecido. Volví a ver algo de preocupación, jamás miedo, muchos años después cuando hubo un intento de vuelta atrás. Tranquilo y sereno, aunque con genio. Era, por espacio de un minuto, un volcán en erupción y al minuto siguiente un remanso de agua. Un gran tímido, pero cuando cogía confianza era todo risas. Le gustaba su familia (mujer e hijas) y ayudar a quien lo necesitaba. Su casa, su trabajo y el dominó con los compañeros y amigos, era su vida. Sacarlo de vacaciones era toda una odisea. Le gustaba su rutina y la tranquilidad que ella le proporcionaba. No era muy dado a demostrar sus sentimientos, tal vez por la época que le tocó vivir, pero se sabía que estaban ahí. Nunca levantó la voz, ni puso una mano encima a nadie. Siempre con un detalle y dispuesto para cuando lo llamaran; él solía decir “ante todo respeto”. Su paso por la vida no dejó vacío a nadie que lo conociera. Aquella mañana salió como todos los días a dar su paseo, nunca más volvió. No hubo despedidas, no la necesitábamos ninguno de los dos. Sus conversaciones aún están vivas y rondando en mi cabeza; su físico, que en un primer momento perdí, está claro otra vez en mis ojos. Su olor a tabaco negro, Goya o Ducados; sus cintas de música protesta en el viejo radiocasete, aún suenan en mis oídos; su sabor a guiso de patatas con carne de los domingos, que nos dejaba siempre con ganas de repetir; su tacto, cuando en alguna feria o reunión familiar, me sacaba a bailar pasodobles, que yo intentaba seguir sin lograrlo. Como dije antes, no me despedí nunca de él, porque aún vive en mi cotidianidad. El perro ChingónIlustraciones del Agente ArteHormiga. Gracias El Águila GuíaIlustraciones del Agente ArteHormiga. Gracias Masoquismos![]() Ricardo "Periódico El Mundo" Aguirre y Gallardón parecen dos hermanos rivales, pertenecientes a una de las familias cristianas que gustan a Rouco. Rajoy sería, en tal cuadro, el padre débil, sin criterio, demasiado influido por una esposa dominante (Zaplana), que ha logrado meter en el hogar a su hermana viuda (Acebes), también muy belicoso. A primera vista, la pasividad de Rajoy se adapta mejor al carácter contemporizador del hijo que a los arranques caprichosos de la hija, pero su esposa y su cuñada le ponen la cabeza como un bombo. Que si el niño es un hipócrita, que si tira la piedra y esconde la mano, que si cuando sean viejos los va a llevar al asilo, que si ya está estudiando el modo de inhabilitarles…La niña en cambio actúa con franqueza, se la ve venir, jamás dice una cosa por otra y no pone peros a la hora de ir por recetas al ambulatorio. Imagínense a Zaplana en bata, con rulos y los brazos en jarras, recorriendo furiosa los pasillos de Génova mientras compara a voz en grito las mezquindades del niño con las virtudes de la niña. Todo ello alentado por Acebes, vestida de negro y con el misal en la mano, a punto de irse a la parroquia. Por si fuera poco, de vez en cuando aparece Aznar, el suegro autoritario y triunfador, para poner en su sitio también a ese yerno endeble y correoso. Está claro que en semejante conjunto familiar o tragas o te vas. Gallardón llevaba años tragando en la confianza de doblegar a ese padre apático, sin caer en la cuenta de que las esposas no tocan en la tómbola, de modo que resulta imposible casarse con Zaplana si no te gusta mucho o hacerse cargo de una cuñada como Acebes si no era un poco meapilas. Quizás debería preguntarse si no disfruta en el fondo con ese papel de chivo expiatorio tan común en las rutinas cristianas. Periódico El País (Juan José Millás “Masoquismos”) ************************************************* Para los que no sean de por aquí, contaré a grosso modo, de que va el tema. Vaya por delante que todos pertenecen al mismo partido político. Rajoy: Candidato a ser presidente del gobierno (por el Partido Popular) en las próximas elecciones, además de ser presidente de su partido (puesto a dedo por Aznar). Esperanza Aguirre: Presidenta de la Comunidad de Madrid (consiguió mayoría absoluta), quiere posicionarse por si Rajoy pierde las elecciones. Ruíz Gallardón: Alcalde de Madrid (elegido por mayoría absoluta). Este es el que lo lió todo. Zaplana y Acebes: Hermanos gemelos (es un decir, no es verdad…jajaja). Vienen de la época de Aznar, y no hay manera de echarlos, Aznar no lo permite. Rouco: Cardenal (con eso se dice todo). Aznar: Cómo olvidarlo, imposible. Es el que sigue mandando en la sombra, sin él no se hace ni dice nada. La trama: En estas que entra Esperanza Aguirre (La Espe para los amigos), y dice que si Gallardón va en las listas, ella también (otra que busca posicionarse; pero esta no lo hace público, nadie sabe que ha solicitado ser incluida en ellas). La semana pasada, creo que fue un martes, hubo una reunión en la sede del PP (Partido Popular) en la calle Génova de Madrid. Dicen que cuatro personas, los dos susodichos, el presidente y Acebes. Rajoy, cuentan, que lo llevaba todo escrito, y le dijo a Gallardón que no contaba con él en las famosas listas, lo mismo que no contaba con La Espe (cosa que no sabía Gallardón, pues ella había ido por lo “bajinis”…jajaja). El resultado es que Aznar manda mucho, Gallardón sale escaldado y La Espe con más fuerza de la que tenía. Cuentan, que mientras bajaban en el ascensor (Gallardón y Aguirre), esta le dijo “No sé por qué te pones así. Si se gana, podrás ser vicepresidente, si se pierde, tú y yo estaremos en iguales condiciones”. El puzzle"A las seis de la mañana" Facundo Cabral Sentada en los escalones del porche de su casa y con el perro tumbado a sus pies, Marcela esperaba tranquilamente que llegara la primera visita programada, mientras saboreaba un mate recién hecho y recordaba como empezó todo. En aquellos primeros días de verano, allá por el mes de diciembre y en los últimos días de colegio, la maestra, una señora mayor de pelo canoso y con acento extraño, pues a pesar de llevar casi toda su vida en el pueblo, no había perdido el de origen, preguntaba a los niños de la clase de 3ºA, lo que querían ser de mayores. Todos levantaban la mano e iban diciendo lo que más les gustaba. "Yo seré médico para curar", "pues yo construiré casas para que todos tengan dónde vivir", "maestra seré yo para enseñar a leer y escribir",... etc. hasta que le tocó el turno a Marcelita, una niña morocha, de pelo largo y ensortijado, ojos vivarachos y enorme sonrisa, con la que todos los niños del colegio querían jugar. -¿Y tú qué quieres ser?- le preguntó la maestra. - Yo ayudaré a resolver puzzles- contestó la niña. Todos la miraron sorprendidos por la respuesta que había dado, menos Juan, un niño de pelo claro, algo enclenque, ojos tristes y mirada casi perdida. No era muy popular en el colegio, lo tachaban de raro y nadie jugaba con él. Marcelita llevaba meses observando, como Juan tiraba de una mochila que cada vez era más pesada. De ella solía sacar las piezas de un puzzle que cada día se iba haciendo más y más grande, pues nunca llegaba a resolverlo. La niña se levantó de su pupitre y se acercó al de Juan. Todos la siguieron, incluida la maestra. -Abre tu mochila- le dijo. El niño obedeció y sacó de ella algunas piezas de un rompecabezas. Marcela comenzó a mirarlas detenidamente, las giraba, las cambiaba de posición, estudiaba sus colores, sus formas. Una vez bien meditado todo, le dijo: -Respóndeme a esta pregunta que te voy a hacer y encajaré una pieza-. Así fue como se colocó la primera. Cada vez que ella preguntaba y él respondía, se colocaba una figura del rompecabezas. -¡Es sorprendente!- exclamó asombrada la maestra ante tal hazaña, pues conocía la dificultad del niño para cierto tipo de juegos. Juan comenzó a poner las piezas una a una. Marcelita lo iba guiando y los demás niños participaban, con él, del juego. Así fue como aquel pequeño, de mirada perdida, fue aceptado en el grupo. Comenzó algo para Marcela, que ni ella misma comprendería cual sería su alcance, hasta muchos años después. Lo que empezó como un simple juego escolar, terminó siendo su verdadero trabajo. Tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que no se percató de que alguien se acercaba, hasta que el perro levantó la cabeza. -¡Quieto, Capocho, son conocidos!- le susurraba al oído, mientras acariciaba con la mano la cabeza del animal.A lo lejos comenzaba a verse una hilera de gente que se iban acercando a la casa. Ella se levantó para recibirlos con una amplia sonrisa. Los iba ayudando a dejar sus mochilas, bien cargadas, en el porche, y les ofrecía un poco de mate, que Juan había hecho para que se refrescaran del calor reinante del verano. -Eres la mejor resolviendo puzzles- le dijo Juan mirándola a los ojos, mientras sostenía en sus brazos al pequeño Octavio. -Sólo escucho y ellos me van indicando cómo hacerlo- le respondió Marcela, acariciando la cabeza del bebé, mientras le indicaba a uno de ellos que entrara en la casa. Y colorín colorado, este cuento se ha terminado. Levanta el “cuí”, capocha, que se te habrá pegado. Felicidades. Os quiero mucho. PicapleitosLuciano Pavarotti "Tosca" (E lucevan le stelle) E lucevan le estelle Y lucían las estrellas
E lucevan le estelle Y brillaban las estrellase olezzaya la terra, y olía la tierrastridea l´uscio dell´orto chirriaba la puerta del huertoe un passo sfiorava la rena. y unos pasos rozaban la arena.Entrava ella, fragante, Entraba ella, fragante,mi cadea fra le braccia. Caía entre mis brazos. Oh, dolci baci, o languide carezze ¡Oh, dulces besos! ¡oh lánguidas caricias mentr´io fremente mientras yo, tembloroso, le belle forme disciogliea dai veli! Sus bellas formas desataba de sus velos!. Svani per sempre il sogno mio d´amore... Se desvaneció para siempre mi sueño de amor... L´ora e fuggita... La hora ha pasado... e muoio dispertao! ¡y muero desesperado!E non ho amato mai tanto la vita! ¡Y jamás he amado tanto la vida! tanto la vita!. ¡Tanto la vida!.
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