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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007. La MemoriaLeón Gieco "La memoria"
Hace tiempo que tenía en mente poner algo sobre este tema, pero nunca terminaba de concretarlo, tal vez porque sabía que algo faltaba. Una noche de invierno, en el otro lado del mundo y en casa de mi querida capocha, charlábamos sobre la dictadura en Argentina. Ella no la había padecido en carne propia, pero si me contaba de amistades o de compañeras de trabajo que habían pasado o sentido ese miedo que da el no saber que podría ocurrir. Cuando comentas a alguien que te gusta chatear, lo primero que hace es llevarse las manos a la cabeza y a continuación decirte que pierdes tu tiempo. Creo que somos bastantes hipocritillas, decimos una cosa, pero hacemos totalmente la contraria, algo que me trae sin cuidado, pues soy una chatera convencida. A veces la varita mágica te toca (a mi me ha ocurrido varias veces en este mundo del que hablo ahora) y encuentras gente que siempre tienen algo que aportarte, o bien te ayudan sin pedir nada a cambio, participan en tus proyectos o solamente conversan. Hace días me pasó eso, encontré a una persona que me mandó algo que él había escrito (aún no ha publicado nada, pero con el tiempo lo hará), era justo lo que necesitaba para entender todo esto. Respeto su decisión, me pidió confiar y eso le doy, confianza. Gracias por dejar que lo lea. Un vídeo, unas cartas y un poema eran lo elegido para dar este punto de vista sobre la dictadura. Obviamente, por lo que he dicho antes, el poema sólo está en mi mente y ahí seguirá estando. Pongo en su lugar otro de Eduardo Galeano. ******************************** El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia; pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria. Eduardo Galeano “El libro de los abrazos” (La desmemoria/2) Café para dos![]() El antiguo blog de ranita parlanchina, fue dado de baja por alguien, que supongo tendría sus razones para hacerlo. Hace tiempo guardé ciertas cosas; las iré intercalando. Esto fue lo primero que se puso en el blog de rani. He hecho algunos cambios en le texto, pero la idea original no se ha cambiado. Esta mañana, comentaba algo sobre la memoria, y al final, llegaba a la misma conclusión…la edad señores, la edad. Será una buena terapia recordar meses pasados. Parece ser que se llamaba Pablo. Parece ser, me dije, porque nadie está obligado a dar su verdadero nombre. Como cada mañana, orientaba mis pasos hacia la misma cafetería, me sentaba en la misma silla, la misma mesa,..siempre la misma gente. Levanté la mirada del periódico que estaba leyendo, cuando oí una voz que decía: - Señora, ¿solo o con leche? - era el camarero que me preguntaba como quería el café. - Con leche por favor. Gracias. Recuerdo que una persona solía sentarse en la mesa contigua a la mía. Nuestras miradas se habían cruzado alguna vez, cuando absorta en mis pensamientos, hacía un pequeño recorrido visual, de la gente que allí se encontraba. Terminaba el desayuno y me encaminaba al trabajo. Así ocurría día tras día, semana tras semana, mes tras mes... Pero algo cambiaría esa rutina en la que cada vez estaba más inmersa. Una mañana, al abrir la puerta de la cafetería, tropecé con alguien, “buenos días” me dijo muy educadamente, a lo que yo contesté lo mismo. En un primer momento su cara me fue familiar, pero no recordaba muy bien de qué lo conocía; pero de algo estaba segura, me era cotidiano. - ¿Le apetece tomar un café?- me preguntó. - Soy Ana; y sí, acepto su café-. - Me llamo Pablo, y encantado de que lo acepte. Reflexiono sobre lo escrito…¿Vemos tanto, que en lo esencial nos hemos vuelto ciegos?. El regresoAndrés Calamaro Las cosas van por el camino que tienen que ir...Buen Landru, que me alegra que todo saliera bien. Regresa...eh?. Ciego, ciego...The Aminlas "La casa del sol naciente". Eric Burdon "La casa del sol naciente".
Qué haría sin ti por estos mundos cibernéticos...seguramente me perdería. Nunca sé como agradecerte todo esto...sií, vale, ya sé que el queso pasó de moda. Sólo me queda esto; tengo que hilar fino contigo, referente a la música...es complicado soprenderte. No vale decir que ya lo conoces (eso me lo sé...jajaja), sólo escucha y disfruta. Gracias por estar ahí cuando me lio por estos mundos. Ciego, ciego... Las Gafas Una ensalada y algo de fruta; había estado picando con los amigos y casi se me había quitado el apetito No podía comer nada, mis ojos estaban puestos en la televisión y mi dedo sólo sabía moverse de un lado a otro del mando a distancia. Las noticias eran siempre las mismas, “mata a un compañero de trabajo porque no quería compartir un cupón premiado, el paro crece en España en el mes de Marzo, interceptan un cayuco con 31 inmigrantes, crisis humanitaria en Mauritania, el 92% de la población negra Latinoamericana vive en la pobreza, pagan a un jugador de fútbol la escalofriante suma de 61,7 millones de euros…La cabeza empezaba a darme vueltas con tantas noticias. Me dije “¡basta!”, tanta miseria, desgracia, egoísmo, infelicidad, pobreza, hambre, violaciones, injusticias…etc. Me sacó de mi sueño el despertador, sonando a las 7:30 de la mañana. Me levanté y fui al baño a lavarme la cara, alcé la cabeza y ensimismada, mirando sin mirar a ningún punto en concreto, encontré la solución a lo que estaba buscando, me compraría unas gafas para cambiar el mundo. Ella me miró muy extrañada y me volvió a preguntar algo sorprendida: -¿Unas gafas…para cambiar qué?. De eso no tenemos nada, ni creo que lo encuentre-. Me dijo muy amablemente, a lo que yo me despedí muy educadamente y seguí mi camino hacia otro establecimiento. Así fue pasando la mañana; hasta que ya bien entrada la noche, desistí en mi búsqueda y triste, regresé a casa sin lo que tanto anhelaba. Tan dormida estaba, que no oí el despertador, cuando sonó a las 7:30 de la mañana y su sonido me devolvía a la realidad. Abrí los ojos, y quieta en mi cama, descubrí que todo había sido un sueño,!pero qué bonito sueño !. Me levanté, me puse las zapatillas, busqué en el armario la caja y saqué unas gafas, eran las mismas con las que había soñado. Y me dije “¿Por qué no pueden ser éstas las gafas para cambiar el mundo?. Creo que todos tenemos unas guardadas en nuestro armario y que aún no las hemos descubierto. Colorín colorado este cuento se ha terminado, sino levantas el culo se te habrá pegado. |
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